Deuteronomio

Taller de Biblia | 11-06-2010 | 2419 visitas
Deuteronomio

Un Dios, un santuario, un pueblo, una ley, una tierra, son los grandes ejes teológicos del Deuteronomio, preocupado por la unidad religiosa y política de Israel. Esto era lo que se proponían conseguir los autores del Deuteronomio con su escrito.

Hasta ese momento Israel no poseía una tradición religiosa plenamente unificada. La pluralidad de santuarios implicaba la existencia de distintas tradiciones locales, especialmente diferencias entre los santuarios del norte y los del sur.

Para el Deuteronomio el principio de unidad es Moisés. Los jueces, los reyes, los sacerdotes, los profetas, todos ellos están sometidos a la ley de Moisés.

Deuteronomio es el título griego que significa "segunda ley". Insinuaría que junto a las leyes dadas por Dios a su pueblo en el Sinaí, y recogidas en Exodo, Levítico y Números, el Señor volvió a proclamar estas leyes por medio de Moisés en las llanuras de Moab, a las puertas ya de la tierra prometida.

En la biblia hebrea el libro es conocido por sus primeros vocablos "Elleb haddebarim" = estas son las palabras.

La atribución a Moisés de este libro no pasa de ser una ficción literaria. El autor del Deuteronomio, como el de tantos otros libros del Antiguo Testamento, ha quedado en el anonimato. Más que de un autor hay que hablar de varios autores y de un largo proceso de formación que se extiende fundamentalmente entre los siglos VIII y VI a. C.

Desde el punto de vista teológico es uno de los libros más ricos del A.T. La idea de un Dios se da la mano con la de un pueblo. De entre todos los pueblos, el Señor eligió a Israel como pueblo de su propiedad. Esta elección creaba lazos especiales entre ambos. A Israel se le exige un amor total y exclusivo que implica una separación de las naciones que no tienen parte en esta comunión. Además los israelitas son hijos de Dios y hermanos entre sí.

De Dios le provienen a Israel todos los bienes que posee, y de ellos la tierra es el más importante. Tanto su conquista como la fuerza para trabajar y adquirir sus frutos provienen del Señor, por eso Israel no debe vanagloriarse, pero tampoco ha de temer; tan solo debe confiar en el Señor.

Asentado en esta tierra, el pueblo necesita una ley para vivir en sociedad. Ser fieles a la ley significa se fieles a Dios. Del cumplimiento de las leyes depende la vida y la bendición del pueblo.

La unidad de Dios lleva, en última instancia, a la unidad de santuario; la centralización del culto forma parte del capital más valioso del Deuteronomio.

Para el cristiano de cualquier época, el Deuteronomio constituye una llamada a la fidelidad en medio de un mundo y de una sociedad en continuo proceso de cambio. Al creyente moderno se le pide dinamismo y creatividad, pero también fidelidad a los orígenes.

Además el Deuteronomio es un buen ejemplo de cómo una ley no debe imponerse simplemente desde fuera, desde la pura autoridad, sino que debe inculcarse a través de una profunda reflexión sobre la historia.

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