Luego de la votación en el Senado

Acción Católica | 16-07-2010 | 1442 visitas

Queridos Dirigentes Nacionales y Diocesanos:

A esta altura del día, todos hemos ido decantando las vivencias de días intensos y de una noche de vigilia. Luego de “correr la carrera de la fe”, de intercambiar emails y llamados, nos asalta por momentos la tristeza de los discípulos de Emaús y nos tironea la esperanza de un nuevo Pentecostés.

Hemos trabajado mucho para proponer a toda la sociedad argentina lo que creemos y lo que vivimos gozosamente como matrimonio y familia. Nos hemos expresado por los chicos que esperan ser adoptados y merecen el amor de una mamá y de un papá que los ayuden a crecer.

Hoy tenemos una nueva ley de matrimonio civil que no refleja lo que pensamos, pero que su debate nos ha posibilitado reflexionar, participar cívicamente, reafirmar nuestro respeto aún en las diferencias, sin herir ni discriminar. No dudo en afirmar que nos ha permitido crecer, aunque muchos puedan pensar que nos ha debilitado.

La agenda pública nos puso frente al trabajo concreto de esclarecer nuestro pensamiento para expresarlo con fundamentos y corrección, movilizó nuestra voluntad para ponerla en obra con los recursos siempre limitados que poseemos, pero con una enorme entrega y pasión de discípulos misioneros.

Ninguna acción, ninguna de las horas donadas a este esfuerzo ha sido en vano, porque se ha puesto en ella la convicción de la fe, la búsqueda de la verdad, el compromiso con el bien común y el sincero deseo de anunciar a todos los hermanos la propuesta que surge del Evangelio de Jesús.

También nos ha permitido conocer a nuestros representantes, que alejados de las propuestas electorales, tomaron una postura y definieron su propio perfil. Sabemos ahora quien es cada quien en este tema. No voy a ocultarles que me siento un poco triste, por nuestra Argentina, por el nivel del debate en nuestro Parlamento y por las agresiones que como Iglesia hemos recibido. También quiero destacar a quienes se jugaron sinceramente por el bien común y por los que realizaron una verdadera síntesis de fe y vida en sus propuestas.

El martes pasado fue un día importante, que resumió el trabajo llevado adelante en varias ciudades del interior del país, con una masiva movilización frente al Congreso de la Nación. Los medios de comunicación mostraron tímidamente esta realidad, pero quienes participamos pudimos ver en su real dimensión. No se si éramos todos los que debíamos estar, pero éramos muchos los que, a pesar de saber que los votos no alcanzaban, preferimos “no callar lo que hemos visto y oído”. (Hch 4,20)

En este tiempo hemos reconocido con alegría a muchos dirigentes y militantes de todo el país, comprometidos con este momento de nuestra Patria y eso es un orgullo para nosotros, dirigentes nacionales. Han sido un ejemplo de construcción comunitaria, de compromiso ciudadano y de vivencia de los valores de nuestra Fe, con respeto, sin agresiones, sin discriminaciones. Ninguno de nosotros desconoce que en cada persona resplandece el rostro de Cristo más allá de cualquier elección de vida y por amor a ese rostro queremos anunciar y servir en caridad, misericordia y verdad.

El resultado de la votación en el Senado no permitió cumplir con el objetivo de que no se promulgara esta ley que desvirtúa lo esencial del matrimonio como institución entre varón y mujer y deja abierto un capítulo experimental en el tema de la adopción.

Antes de desanimarnos, creemos con responsabilidad que hemos aprendido mucho, que hemos crecido en compromiso y comunión, que hemos podido organizarnos como laicado y proponer nuestra visión, basada desde la fe vivida y encarnada, potenciada en la fe de otros hermanos con otras creencias, de personas de buena voluntad con quienes compartimos valores fundamentales y estamos dispuestos a seguir construyendo y proponiendo la Amistad Social.

Esto alimenta nuestra esperanza para seguir trabajando comprometidamente, en especial por los más necesitados, contra la pobreza y la exclusión, por la vida, las familias, por la educación de todo nuestro pueblo. Alimenta también la responsabilidad de formarnos concientemente, de reflexionar y orar para discernir los llamados de Jesús en esta hora.

Seguramente, en los próximos días, evaluaremos el trabajo que hemos realizado junto con el DEPLAI, con los otros credos y con Familias Argentinas autoconvocadas: Las sucesivas marchas en las ciudades de nuestro país, las más de 850.000 adhesiones y la manifestación del martes pasado. También evaluaremos el camino recorrido, las posturas tomadas, nuestro lenguaje y la capacidad para ponerlo en común. Pero por sobre todo, miraremos el futuro para seguir anunciando, con docilidad al Espíritu, el Mensaje que Jesús nos ha confiado en una sociedad pluralista y diversa.

“Jesús no anula los tempos difíciles. Tampoco los hace fáciles. Simplemente los convierte en Gracia”[1]. Que el Señor nos dé la gracia para que en toda la Acción Católica Argentina agradezcamos el don del testimonio ofrecido, y renovemos el compromiso del servicio, profundicemos los lazos de comunión, y que con humildad y respeto, con verdadero amor cristiano, sigamos trabajando en nuestros grupos, en nuestros ambientes de vida, en el seno de nuestra comunidad social y con todas las fuerzas sociales para una Argentina más digna, más plena y más humana.

A Nuestra Señora de Luján, le rogamos que nos proteja y acompañe en nuestro camino.

Un fuerte abrazo. ¡Alabado sea Jesucristo!

En nombre del Consejo Nacional.

Emilio Inzaurraga
Presidente del Consejo Nacional
de la Acción Católica Argentina

Discípula del Dios del amor - 21-07-2010 : Por Dios!! yo soy madre y muy creyente, y sin embargo veo chicos en las calles esperando una familia, cuantos padres abandonan??? cuantos se divorcian?? hay padres que hasta abusan de sus hijos, la verdad, que mientras deseen darles amor y protección, qué importa si son hombres o mujeres??
O acaso los homosexuales que hoy existen no fueron criados en una familia de papá y mamá??
Por qué mejor La Iglesia y sus discípulos, no se preocupan en trabajar a favor de la vida de los bebés, haciendo todo lo que hizo con los homosexuales, pero en contra del aborto y dejan a los homosexuales en paz?
Además, sinceramnet creen que Dios nuestro Padre, quien ama a todas las cosas y cada uno de los seres humanos se preocupa por el amor entre dos hombres o entre dos mujeres, en este mundo lleno de dolor y guerras y niños en las calles llenos de hambre, abusados, abandonados????
Yo creo que a estas alturas, lo mejor que le pueden pasar a los chicos es el AMOR, no importa de quien, AMOR. Acaso no hay chicos criados por sus tíos, por sus hermanos???
Por Dios, y cuando va a empezar la Iglesia a manifestarse en contra del aborto??? Eso es terrible!!!! atentar a la vida, cuando hay tantos padres que desean y no pueden tener hijos. Lo terrible no es que los homosexuales le den un techo a los niños. Yo conozco dos gays y sin embargo sus padres, perfectamente normales.

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